De jefes va la cosa…

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Hola, me llamo Alex Sex

Hablo de todo sin tapujos, porque sí, porque me apetece y porque me sale del mondongo. ¿Lo del nombre? Evidentemente no me llamo así, aunque tampoco me importaría. «Alex» porque siempre me han gustado los nombres que suenan masculinos en una mujer, y «Sex» porque rima, porque me gusta el sexo y eso no quiere decir que sea una obsesa ni nada de eso, aunque me gusta que me den un azotito de vez en cuando, cómo a toda hija de vecina; pero todavía no llego al nivel de Anastasia Steele, bueno, dadme tiempo… Y porque, como dije antes, simplemente me da la gana.

Tengo treinta y tantos, y ya tengo edad para hablar sin tapujos. Soy madrileña de nacimiento, aunque mi sueño es ser neoyorquina; dicen que si vives diez años en Nueva York ya te puedes considerar como tal, así que todavía estoy a tiempo de largarme a la Gran Manzana y convertirme en una neoyorkina a los cuarenta y tantos (más vale tarde que nunca).

Bueno, a parte de eso, me encanta el chocolate en proporciones desmesuradas; algo así como meter la cabeza bajo una fuente de chocolate fundido sería lo ideal, aunque pensándolo mejor… no sería tan buena idea, a no ser que me anime a una macrodermoabrasión facial.  Me encanta el cine, no podría vivir sin el séptimo arte, aunque para mí es el segundo después de la lectura. Y creo que tanto el cine como los libros me gustan porque me permiten ser mil personas diferentes, con mil vidas distintas y todas, en lugares a los que no sé si algún día llegaré a visitar (teniendo en cuenta que todavía no he pisado si quiera mi lugar fetiche: New York, New York). Y qué más… ah sí, la música, otro gran importante en mi vida: chocolate, cine, libros, música y sexo. Perfecto. Aunque no precisamente en ese orden.

Bueno, pues esta sección es para hablar de todo y a la vez de nada, más bien para divagar. Por ejemplo, de porqué los hombres son así, y el así abarca muchas cosas: así de simples, así de plastas, así de cerdos (en este caso la lista sería interminable); de fantasías sexuales (todas tenemos unas cuantas y aunque los uniformes están bien, hay que variar un poco chicas); de a qué huelen las nubes (no sé si importa, pero siempre es un tema a tratar); del tamaño (porque SÍ importa); pero también importa si el tío que maneja es tonto del culo, porque de nada le vale tener un rabo como el del negro de Whatsapp (este da miedo lo sé, pero es que me gusta exagerar, corre sangre andaluza por mis venas) lo que decía, que si el tipo va bien servido pero es cómo si nunca hubiese salido del pueblo (un saludo a toda la gente de pueblo), es cómo lo de meter la cara bajo la fuente de chocolate; al principio parece buena idea, pero luego…

negro-WhatsApp-Playmobil.jpg

A ver más, ah sí, el jefe, esa gran herramienta de tortura que solo por serlo ya es un cabrón despiadado que no tiene alma, y lo único que quiere es tu máximo rendimiento a cambio de un sueldo bajo y miserable. Y cuando digo bajo, digo por debajo de las piedras, ¡mentira! Más abajo, justo después de la dignidad de Paris Hilton (otro saludo para Paris). Porque lo de los jefes no es de este mundo, ya os digo yo que pasan unas pruebas para ser así de inhumanos (y no me refiero a nada que implique boca o culo) son otras diferentes, incluso más duras que esas, tales como: meter los huevos en hielo, comer crías de ratón vivas como en «V» (esto solo lo van a entender los de mi quinta); o convivir una semana en una casa a lo Gran Hermano con las fans de Justin Bieber, One Direction y The Gemeliers juntas. En resumen; pura tortura.

Esto era «V». Y lo efectos especiales eran lo más, ¿no me digáis que no?

Ahora los entendéis ¿no? Lo de los jefes digo. ¿Sino cómo iban a ser así? Vale, bien, sé que mi teoría es absurda, pero me gusta pensar que se debe a algo como eso, y además, así logro que me den incluso lástima (en realidad no, oye que lo intento pero no).  Y esto es real, en cuanto a jefes despiadados me refiero; las que tengan la suerte de tirarse al suyo, bien porque le pone el rollo del jefe y la secretaria (ves una fantasía, aunque esta, está un poquito manida ya); bien por escalar en la empresa (yo respeto todo oye, ahora cuando se den cuenta de que solo sabes chupar, lamer, succionar y hacer el perrito, a ver qué haces) ;o bien, porque tu jefe está cañón y su mujer no se la chupa como tú ¡olé por ti miarma!

Y sí, solo he hablado de jefes en masculino, pero tranquilas que no soy machista, en el saco meto también a las mujeres jefas; lo de los huevos y el hielo lo sustituimos por un palo en el culo y listo (en este caso no había opción, lo siento).

Me he acordado de este super hit con el que Paris deleitó nuestro verano de 2006 y no me he podido resistir.
Feliz lunes y las que tengáis  jefes, lo siento, porque eso, SÍ que es una putada.

 

 

 

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