¿Han plagiado mi libro?

¿Han plagiado mi libro?

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Puede que esta pregunta se os haya pasado alguna vez por la cabeza, especialmente después de lo que hemos estado viviendo estos últimos días en las redes sociales. Pues bien, aunque no nos guste mucho pensar sobre ello, la realidad es que esta posibilidad existe, es más que real, por eso la importancia de que nosotros, los propios autores, dispongamos de las herramientas necesarias para detectar si efectivamente, alguien se está lucrando de nuestro trabajo.

Afortunadamente es más fácil de lo que pensáis, aunque como todo, requiere invertir unos minutos de nuestro tiempo, porque sí, hay métodos para detectar ese posible plagio. Algunos de ellos los he usado yo misma alguna que otra vez tiempo después de haber publicado una novela, y puedo confirmar que han sido efectivos. Asimismo he realizado una nueva búsqueda para actualizarme en temas de detectores de plagio, por si había salido algo nuevo desde la última vez.

También me he puesto en contacto con algunas de estas páginas para que me resolvieran un par de dudas, con la intención de que quedara todo lo más claro posible y os pudiera servir de ayuda. Por otro lado, y en el caso de que descubráis que alguna de vuestras novelas ha sido plagiada (Dios no lo quiera), pero en el caso de que así fuera, he contactado directamente con mi abogada para que me explique cuáles son las medidas legales que debemos tomar y cómo debemos actuar al respecto. Aprovecho para darle las gracias desde aquí por su predisposición y amabilidad.

 

Detectores gratuitos 

 

Plagiarisma

  • Está disponible de manera gratuita.
  • Existe una opción online y otra descargable.
  • Realiza una búsqueda exhaustiva de hasta 190 idiomas.
  • Puedes pegar directamente el texto en formato Pdf, Doc, Txt y Odt. Cargar el documento o pegar una URL.
  • Es capaz de encontrar textos tal cual los has facilitado, pero también si han sufrido alguna modificación para que parezcan diferente.

Dentro de los gratuitos, este, sin duda, es mi favorito.

 

The Plagiarism Checker

  • Está disponible de manera gratuita.
  • Tan solo necesitas 39 palabras para hacer un análisis.
  • Puedes pegar directamente el texto o cargar un documento Word.
  • Además, y como plus, este programa detecta si hay fallos de puntuación, gramaticales e incluso de estilo.

Mi recomendación: probad a traducir esas 39 palabras a otro idioma, en inglés, por ejemplo, y haced una nueva búsqueda. Ya sabemos que estafadores hay en todo el mundo.

 

Plagium

  • Tiene una opción gratuita de búsqueda rápida de hasta 5.000 caracteres.
  • Solamente hace falta copiar el texto.
  • A partir de los 5.000 caracteres comienza a cobrar 0,04€ / página en una búsqueda básica, y 0,07€ / página por una búsqueda más profunda.

 

Dupli Checker

  • Está disponible de manera gratuita
  • Máximo 1.000 palabras por búsqueda.
  • Puedes pegar directamente el texto o cargar un documento Doc, Docx o Txt.

 

Búsqueda en Google

Podéis buscar una frase perteneciente a vuestro libro entrecomillándola al ponerla en el buscador. Os recomiendo seleccionar partes donde no aparezca el nombre de ningún personaje, ya que los «plagiadores», con el fin de creerse más astutos que nadie, sustituyen los nombres originales por otros.

 

 

Detectores de pago

 

PlagScan

  • Debes registrarte para utilizarlo.
  • El coste mínimo es de 4.99 € por 5.000 palabras y el máximo son 39,99€ por 125.000 palabras.
  • Dispone de vídeo tutoriales en inglés con subtítulos en español.
  • Puedes subir tu documento en Doc, Pdf, Txt, Html, Rtf.
  • Recibes un informe con el resultado del escaneo.
  • La página web es en español, que para los que no dominen otro idioma es un punto a tener en cuenta.

 

Viper

  • Debes registrarte para utilizarlo.
  • Funciona por créditos. 1 crédito tiene un coste de 3 libras, lo que vendría siendo unos 3,39 euros, y con él puedes escanear un documento, una sola vez, de hasta 5.000 palabras. El crédito más alto es de aproximadamente unos 50 y permite escanear un máximo de 120.000 palabras.
  • Los documentos aceptados son: Doc, Docx, Rtf, Txt, Html y Htm.
  • Viper comprueba 10 millones de fuentes, revisando libros, documentos y revistas en la web para encontrar cualquier coincidencia.
  • Recibes un informe detallado en el caso de que se encuentre algún plagio, enumerando las fuentes coincidentes con el documento y te dan los enlaces para facilitarte el acceso a ese posible plagio.

 

En todos los detectores, tanto en los gratuitos como en los de pago, el tiempo de comprobación suele durar unos pocos minutos. No sabría deciros con qué asiduidad deberías hacerlo, creo que es algo personal, pero si tu novela lleva tiempo en el mercado no deberías dejar pasar mucho tiempo más. Mejor quedarse ya tranquilo y que el sueño no nos lo quiten los «plagiadores», mejor que sean las musas las que lo hagan.

 

¿Qué puedo hacer si mi novela ha sido plagiada?

 

El autor deberá de interponer demanda por plagio, demostrando lo siguiente:

– Autoría de la obra original (Registro, Publicación…).

– Identificar la obra plagiada, con sus los pasajes o fragmentos que han sido plagiados, así como el precio de venta para acreditar el lucro.

Interpuesta la demanda se celebrará juicio como todo procedimiento judicial y habrá una Sentencia en la que se dicte la correspondiente resolución.

 

¡Espero que os haya servido de ayuda!

#NoAlPlagio #SiALaCreatividad

 

Habitación 510

Habitación 510

Habitación 510

Unos brillantes ojos castaños la observaban abandonar el agua de la piscina, ella era consciente de esa descarada mirada, que no dejaba de escrutarla. Caminaba hacia su hamaca sintiendo como el agua se secaba con rapidez en su piel, y no solo era debido al calor, se evaporaba a causa del atractivo que no le quitaba el ojo de encima. Había algo en ese hombre que le resultaba familiar. Agarró la toalla y enrolló su cuerpo en ella, ocultando así las marcas de su pasado.

—¿Laura? —preguntó una voz grave.

Ella giró sobre sus talones y la presencia tan cercana de ese hombre la aturdió sobremanera.

—¿Nos conocemos? —preguntó desconcertada, por el hecho de que Ojos Castaños supiera su nombre.

Él, sacó una tarjeta del hotel de un bolsillo de su bañador y se la tendió.

—Habitación 510.

Laura cogió la tarjeta que hacía de llave de entre sus dedos, rozando sin querer su mano, lo que provocó un calambre que atravesó sus renovados sentidos, y una punzada en su ya olvidado corazón la obligó a mirar de nuevo al hombre que caminaba de vuelta al hotel, ofreciéndole ya de paso, una buena perspectiva de esa musculada espalda.

Algo en el costado izquierdo captó su atención; una fecha tatuada, unos números, pero no unos cualquiera, era la fecha del día en que ella había vuelto a nacer. El día en que ese coche se saltó un semáforo en rojo y la golpeó con violencia contra el asfalto. Ese accidente le había robado todo lo que ella había sido, vivido y sentido. Estas eran sus primeras vacaciones tras el coma y una larga recuperación. Había decidido empezar a vivir su vida o por lo menos, lo que quedara de ella. Así que, sin saber por qué, abrazó la tarjeta entre sus manos y siguió el camino hacia la habitación 510.

Con una emoción desconocida acoplada en su estómago, tocó la puerta con suavidad. Volver a empezar de nuevo le otorgaba un regalo, una vida llena de sensaciones por descubrir, de primeras veces: es lo que le quedaba tras haber perdido la memoria. El apuesto hombre abrió la puerta, y una enorme sonrisa iluminó su cara haciendo que fuera más atractivo, si es que eso era posible. Se hizo a un lado y Laura paso dentro. Él cerró y apoyó la espalda contra la puerta sin apartar sus ojos de ella. Laura se acercó a pocos centímetros, la masculina fragancia provocaba pequeñas descargas en su cerebro, estaba cerca de averiguar quién era él, pero necesitaba más para dar con ese oscuro y obtuso rincón de su memoria. Dio otro paso hacia él y enredó sus dedos en el sedoso cabello de aquel desconocido, que resultaba más conocido a cada segundo. Se elevó sobre los dedos de los pies, y con una extraña curiosidad alcanzó sus tiernos labios. Saboreó con gusto lo que Ojos Castaños le ofrecía sin barreras. Mas descargas, calambres y espasmos dominaban su cabeza, su pecho y su sexo. No podía detenerse ahora, estaba cerca de descubrirlo.

Él la cogió en brazos y la llevó hasta la cama, Laura se dejó hacer. Se deshizo del fino vestido de gasa y del bikini que cubría su menudo cuerpo. Ella hizo lo mismo apartando el bañador color azul que escondía su más que evidente erección. Piel con piel seguían besándose, el ritmo aumentaba y con él, el deseo y la necesidad.

Lo conocía, pero todavía necesitaba más de él para lograr revelar algo de aquel rompecabezas.

Ojos Castaños rompió el beso con la intención de desplazar sus labios por su cuello, sus pechos, atender sus pezones como se merecían; llenándolo todo de besos tiernos, húmedos y conocedores. Saboreaba el cuerpo de ella, cada escondrijo, cada rincón, adorando con su lengua esas cicatrices que marcaban su cuerpo, recordándole que ahora ella era otra, otra con el poder del presente en sus manos.

Cuando el calor empezaba a ser insoportable y la necesidad de sentirlo más cerca era casi agónica, él se deslizó dentro de ella dándole lo que necesitaba sin tener que pedirlo, como si la conociera mejor que ella se conocía a sí misma. Empezó con un ritmo suave, pero pronto se tornó más duro e implacable. El placer de Laura aumentaba con cada estocada, y con esa cadencia, los recuerdos fueron tornándose cada vez más claros. Ellos dos, en esa misma situación, pero en otros lugares y en otras épocas. Eran los mismos besos, las mimas caricias y el mismo olor embriagando sus sentidos. Una imagen golpeó con fuerza en su cabeza, esos ojos castaños llenos de amor esperando nervioso, y ella vestida de blanco caminado hacia él.

—¡Roberto!

—Sí, mi amor, estoy aquí.

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