Y este San Valentín se lleva el «No es mi tipo, pero…»

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Y este San Valentín se lleva el «No es mi tipo, pero…». ¿Que de qué estoy hablando? Sigue leyendo y sabrás a que me refiero…

 

Y es que el otro día, estando con una amiga que no veía desde hacía tiempo, me puso al día sobre el chico con el que estaba saliendo actualmente. Se le iluminaban los ojos cada vez que le mencionaba; que si era un portento en la cama, muy divertido, atento y además listo, vamos una maravilla. Pero entonces cambio el gesto, desapareció su sonrisa y con un matiz de tristeza en su voz, sacó a pasear esa frase tan dicha y tan poco elegante, ese cliché tan cotidiano y a la vez tan mundano: «en realidad no es mi tipo».

No pude más que examinar y escrutar con la mirada a mi amiga, tratando de dilucidar en que momento me había perdido en esta pequeña conversación. «No es mi tipo», cuatro palabras que si las oyera el tipo en cuestión, seguramente dejaría de ser su tipo definitivamente. Lo mejor de esta frase, es que siempre le sigue un pero o en algunas ocasiones un no obstante (que suena más elegante, para las que son más finas). «En realidad no es mi tipo pero…»  Es el tipo con el que se acuesta, el tipo que le hace reír, el tipo que le deja una nota en la nevera antes de irse a trabajar, el tipo con el que elige qué serie ver cada viernes en Neflix. Corregidme si me equivoco, pero me da la impresión de que SÍ que es su tipo.

Tras esta reflexión no pude más que preguntarle: «¿a qué te refieres cuando dices que no es tú tipo?». Al parecer le llamó la atención mi indiscreta pregunta, le dio un sorbo a su Coca-Cola tratando de ganar tiempo para encontrar una respuesta,  «ya sabes a lo que me refiero» me miró como si fuera un extraterrestre o estuviese viendo a Pablo Iglesias y Mariano Rajoy llegando a un acuerdo. «No, no lo sé» contesté convencida, «pues que no es el tipo de tío con el que suelo salir» me soltó. Eso sí que era interesante, «evidentemente, tu anterior novio era un soso que se pasaba el día entre la Xbox y la Play, y que no tenía tiempo para ti» yo seguía sin entenderlo,  «me refiero a que a mí siempre me han  gustado los morenos de ojos claros y deportistas». «Aaahh… ¡Acabaramos! Entonces no es que no sea tu tipo, es que no es una jodida fantasía sacada de tu imaginación. Ahora nos vamos entendiendo…».

Así que la conclusión a la que he llegado es la siguiente. Nos avergonzamos de que ese tipo, en el que nos hemos fijado, no tenga una cualidad física o un rasgo en su personalidad que le haga brillar o que esté bien visto. Necesitamos justificarnos, escudándonos en una frase tan manida y banal como esa, que nos ayuda a calmar esa ansiedad por el que dirán.  Y lo mejor de todo esto, es que esas mismas personas que juzgan pensando «bueno es la primera vez, no siempre sale con un calvo barrigón», no se dan cuenta de que lo más probable, es que ellos mismos sean el «no es mi tipo, pero…» de la persona que tienen al lado.

El consejo para mi amiga, después de esta ardua meditación, es que la próxima vez que le pregunten, trate de acercarse lo más posible a la realidad. Algo como «No es el tipo con el que había soñado, pero es el tipo que me hace feliz».

Bueno, esta ha sido mi reflexión de hoy 14 de febrero. Y yo, que soy así de romanticona, os dejo con esta bonita canción, para lo/as que tenéis a vuestro tipo a al lado.

 

¡Happy Valentine all of you!

 

Ya no se hacen hombres cómo los de antes

One thought on “Y este San Valentín se lleva el «No es mi tipo, pero…»

  1. ¡Hola Rachel!
    Pues me encanta tu reflexión, porque estoy totalmente de acuerdo contigo. Nunca he tenido “un tipo”, y no creo ser “el tipo” de alguien, sinceramente, básicamente porque me parece absurdo.
    El físico está ahí, y es verdad (VERDAD) que lo primero que nos entra es eso. De hecho, donde se ponga un tío guapo… pero vaya, que no todo es eso, y a lo mejor ese tío guapo en algún momento abre la boca y nos deja estupefactas… y no por algo bueno.
    Lo que quiero decir es precisamente lo que comentas, que es una tontería (y un signo de inmadurez, perdona que te diga) decir semejante gilipollez. Los complejos casi siempre acaban exteriorizándose con cosas como estas.
    Muy buena reflexión, ¡y feliz san Valentín! 🙂

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