Querida princesa,

He pensado escribirte esta carta, porque creo que es la mejor forma de contarte quién soy y así me conozcas mejor. Mi nombre es Raquel Belmonte, pero la verdad es que actualmente todo el mundo me conoce como Rachel Bels, e incluso yo misma me identifico más con ese «seudónimo», quizá porque a través de él he dejado salir esa parte de mí que por tanto tiempo había mantenido escondida: mi verdadero yo. Raquel es el nombre que me puso mi madre; Rachel es el que me he puesto yo.

Actualmente y desde hace ya unos cuantos años vivo en Tenerife, pero en realidad nací en Madrid, donde crecí junto a mis dos pilares: mi madre y mi hermana. Desde bien pequeña me encantaba soñar; tanto era así, que lo que más me gustaba es que llegara la noche para poder irme a la cama y así crear historias en mi mente justo antes de caer rendida. Y con una enorme sonrisa así se lo hacía saber a mi madre mientras me arropaba y me daba un beso de buenas noches: «¡Me voy a imaginar historias, mami!».

Alguna que otra vez llevaba esas historias al papel, pero nada que resultase digno de mención; al menos, así lo creía yo. Nunca creí demasiado en mí, a pesar de que mamá me repetía casi cada día una frase que me ha ayudado a levantarme muchas veces: «Raquelita, conseguirás todo lo que te propongas».

No obstante, diversas situaciones que viví a lo largo de mi vida, incluyendo el bullying que sufría en el colegio y fuera de él, una depresión diagnosticada a los doce años y un padre ausente, me arrastraron hacia una bulimia nerviosa que me acompañó a lo largo y ancho de una década.

He tardado treinta años en saber quién soy, qué quiero e incluso qué es lo que me hace feliz. Raquel pensaría que ha sido mucho tiempo perdido, pero Rachel sabe que todo eso era necesario para llegar al día de hoy; para convertirme en la mujer que escribe esta carta, la que lucha cada minuto de cada día por hacer sus sueños realidad.

Y es que ahora hago lo que más me gusta, escribir historias románticas con un trasfondo importante de superación personal, usando para ello los cuentos clásicos. Mi  intención es mostrar mujeres actuales, fuertes y que sepan valerse por sí mismas. Tratando de sembrar ideas que broten y ayuden a dar fuerza a todas esas princesas valientes que me leen.

 ¡Espero que tú seas una de ellas!

Tengo un propósito que va más allá del entretenimiento, me gustaría que después de leer alguna de las historias de estas princesas valientes algo se remueva en tu interior, que despierte esa parte de ti que quizá, como me pasó a mí, aún anda dormida y que, por tanto, te conviertas en la mujer que siempre has querido ser, que en realidad siempre has sido.

Solo quiero que sepas, que si yo pude recuperarme sin ayuda de una década de dolor y sufrimiento, además de conseguir vivir haciendo lo que más me gusta, tú, que me lees, ahora en este instante, PUEDES LOGRAR TODO LO QUE PASE POR TU MENTE, todo eso que late fuerte en tu CORAZÓN.

Una princesa valiente es una mujer que no es perfecta, porque no necesita serlo. Una princesa valiente a veces sabe lo que quiere y otras no, pero no importa, porque si hay algo que tiene claro, es que es la princesa de su propio cuento y, por lo tanto, escribe su propia historia sin necesidad de ser salvada por ningún príncipe. Cantos de una Sirena (Ariel 2)

Gracias por invertir este valioso trocito de tu tiempo en leerme. Espero que desees unirte a este Reino repleto de MUJERES MARAVILLOSAS Y VALIENTES. 

¡Bienvenida al Reino, princesa!

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